CORTAL GRAN
Un castillo en el Empordà
El reportaje de boda en Cortal Gran de Marina y Martí
Cortal Gran es uno de esos lugares que impresionan nada más llegar. El castillo, la piedra, los jardines y todo el paisaje que lo rodea hacen que tenga una personalidad muy marcada. Pero también es una finca que se va descubriendo poco a poco. A medida que avanza la boda aparecen nuevos espacios, cambia la luz y el ambiente se transforma por completo.
Esta es una selección del reportaje de boda de Marina y Martí en Cortal Gran. Una boda fotografiada desde una mirada natural y cercana, intentando que las imágenes explicaran no solo cómo era el lugar, sino también cómo se vivió todo lo que ocurrió allí.
Porque una finca espectacular ayuda a crear una atmósfera especial, pero una boda nunca es especial únicamente por el espacio en el que se celebra. Lo es por las personas. Por los nervios antes de la ceremonia, por las miradas que se buscan, por los amigos que llegan con ganas de celebrarlo todo y por esos pequeños momentos que aparecen sin estar previstos en ningún horario.
Cuando fotografío una boda intento estar atento precisamente a eso. A lo que sucede en primer plano, pero también a todo lo que está pasando alrededor. Muchas veces una de las imágenes más importantes del día no está donde todo el mundo está mirando, sino unos metros más atrás: en la reacción de unos padres, en dos amigos que se abrazan o en alguien que intenta contener la emoción.
Mi forma de trabajar parte de la observación. No me gusta dirigir constantemente ni convertir la boda en una sesión fotográfica. Prefiero dejar que el día tenga su propio ritmo, anticiparme a lo que puede ocurrir y estar en el lugar adecuado cuando sucede.
Eso no significa que las fotografías sean improvisadas. Aunque busco momentos espontáneos, también presto mucha atención a la luz, a la composición, al color y a la relación entre las personas y el espacio. Me interesa que el reportaje conserve toda la verdad del día, pero que visualmente tenga una estética cuidada y atemporal.
Cortal Gran permite trabajar especialmente bien esa combinación. Hay momentos en los que merece la pena abrir el encuadre y dejar que el castillo, los jardines o el paisaje del Empordà formen parte de la fotografía. Y hay otros en los que todo eso puede desaparecer para centrar la atención en un gesto, una mirada o un abrazo.
Esta galería reúne ambas cosas. Fotografías que explican dónde se celebró la boda de Marina y Martí y otras que podrían haber ocurrido en cualquier lugar, porque hablan únicamente de ellos y de las personas que estaban allí.
Al final, ese es siempre el equilibrio que busco: crear imágenes que tengan sentido dentro de un lugar concreto, pero que no dependan únicamente de que el escenario sea bonito.
CRÉDITOS
Todas las fotografías aquí mostradas han sido realizadas por Alejandro Cebrián de Sunnydays Fotografía para Sunsi Albets.
Así es una boda
en Cortal Gran
Cortal Gran ofrece muchísimas posibilidades visuales. Precisamente por eso, una de las decisiones más importantes es no intentar utilizarlas todas.
Cuando una finca tiene tantos espacios diferentes es fácil caer en la tentación de llevar a la pareja de un rincón a otro para aprovechar cada fondo posible. El resultado puede ser una colección de retratos muy variada, pero también una pareja que pasa demasiado tiempo lejos de sus invitados.
Yo prefiero trabajar de otra manera.
Antes de la boda intento entender cómo se desarrollará el día, qué zonas de la finca se utilizarán realmente y cuál será el recorrido natural entre ellas. A partir de ahí, elijo unos pocos espacios que tengan sentido por su luz, por su cercanía y por el momento en el que se van a utilizar.
No se trata de fotografiar todo lo que ofrece Cortal Gran. Se trata de aprovechar el lugar de una manera que ayude a contar mejor esa boda.
Conocer cómo se conectan los distintos ambientes también permite moverse con más agilidad y estar preparado antes de que sucedan los momentos importantes. En una boda muchas cosas solo pasan una vez. La entrada de la ceremonia, un abrazo inesperado o una reacción durante un discurso no pueden repetirse porque el fotógrafo estaba intentando descubrir cómo llegar al siguiente espacio.
Tampoco creo que el castillo tenga que aparecer en todas las fotografías para que el reportaje explique dónde se celebró la boda. En algunas imágenes, la arquitectura y el paisaje del Empordà aportan contexto y hacen la boda reconocible como una boda en Cortal Gran. En otras, un fondo más sencillo permite que toda la atención recaiga en las personas. Basta con construir una secuencia equilibrada: algunas imágenes sitúan la historia y otras entran completamente en ella.